"Encargué una tarta sin azúcar, a lo que no pusieron ninguna pega. Cuando me la entregaron, parecía muy apetitosa, pero mi desagradable sorpresa fue que no era una tarta... habían montado nata y la cubrieron con chocolate negro. Al probarla, otra sorpresa: no habían puesto ningún edulcorante y ¡amargaba! Lo peor fue que fui a quejarme y la empleada de la tienda se encogió de hombros y me dijo que no era responsabilidad suya. Han perdido una cliente para siempre."